domingo, 17 de febrero de 2013

A la sombra de la luz de un sueño.

Un cielo abarrotado de nubes grises amenaza con convertir la tarde de este domingo en una tarde más, de tristeza y melancolía para los corazones solitarios. El gélido frío cala hasta los huesos. Las calles de esta ciudad, siempre llena de vida, están desiertas. 

Algunos se refugian en sus casas ante la inminente lluvia. Otros, temerosos del frío, pueblan los centros comerciales en busca de algún quehacer. La gran mayoría abarrota bares y tabernas, al parecer hay fútbol, Madrid-Barça o algo así...

Pero no para ellos. 
Caminan plácidamente por uno de los lugares más bellos de Madrid. Están solos, y no parece que ni el frío ni la posible lluvia les importe. Se encuentran en una especie de burbuja en la que sus resplandecientes sonrisas alumbran la oscura tarde de la ciudad. 

De repente comienza a diluviar. Ella toma tímidamente su mano y comienza a correr, bajo la lluvia, sin rumbo. Sin previo aviso, tras dos manzanas corriendo, ella se para y ambos se funden en un suave pero profundo beso. Se están empapando así que ella le dice que se resguarden en algún cálido portal. El sonríe y le susurra al oído: "Me gusta mojarme, sentir como cada gota va calando hasta llegar a mi piel.". Ella, un poco extrañada, le pregunta que quiere decir, a lo que él le responde: "Esa sensación me recuerda a tí. A Cuando tu me susurras 'te quiero', y estas palabras atraviesan mi alma hasta calar directas a mi corazón".

De vuelta a la realidad descubro que él, tan sólo soy yo. Ella, es mi idealización de la chica de mis sueños. Y todo lo demás forma parte de mis pensamientos. 

Estoy en una tarde más de domingo. En la que sueño con la persona ideal, con la cita ideal, para luego una vez más recaer en que es imposible. En que no hay citas así, ni chicas así, al menos para mí.

Seguiré aquí, tumbado en mi cama, viviendo a la sombra de la luz de un sueño.



4 comentarios:

  1. Me gustaría poder vivir de mis ensoñaciones despiertas, aunque a veces no lo parezca son necesarias porque a diferencia de los sueños (los de verdad, los que a veces se convierten en pesadillas)las ensoñaciones se pueden controlar. Tu las moldeas como quieres, y te metes dentro de ellas, puedes ser un espectador o sólo el protagonista...

    Me gusta la lluvia. Sólo a veces. Cuando quiero refugiarme en ella .

    Un beso (:

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    1. Nadie mejor que nosotros "soñando despiertos" es capaz de conseguir lo que más se quiere aunque sea por un pequeño momento. Aunque abusar de ello puede pasar factura...
      A mi me encanta la lluvia.

      Un beso.

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  2. Ese es el templo de Debod en Madrid, verdad? Me encanta ese sitio..
    A veces los sueños son la forma más cruel que tenemos de torturarnos a nosotros mismos, tanto por recuerdos como por idealizaciones que nunca serán exactamente como nosotros queremos..
    A mi personalmente me encanta la lluvia.. siempre consigue sacarme una sonrisa cuando aparezco calada.. Además, siempre acabo teniendo la sensación de que toda lo malo resbala junto con esas gotas de agua..

    Yo creo que no debes perder la esperanza, sabes? Quien sabe, puede que en algún lugar haya alguien imaginando justamente lo mismo :)

    un beeso :)

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    1. Perdón por tardar tanto en contestar, he estado una semana bastante desconectado de todo... Sí, es el templo de Debod, es mi lugar favorito de Madrid. Para mí el sitio mas hermoso del a ciudad.
      Gracias por leerme una vez mas :)

      Un beso.

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