domingo, 14 de abril de 2013

Mi manera de comprometerme fue darme a la fuga...

Pasamos la vida esperando... Esperando tren, autobuses, metro. Esperando en la cola del cine, en la caja del supermercado. Esperamos cada noche que amanezca un nuevo día, y siempre, una y otra vez, esperamos que este día sea mejor que el anterior.

Yo llevo mucho tiempo esperando a mi amor verdadero. A esa persona con la que compartir cada día, con la que hacer miles de locuras sin que nada importe. La persona con quien pasear, de su mano, y sentirme orgulloso de que forme parte de mi vida. 

Es curioso como en ocasiones podemos llegar a añorar ciertos momentos. Echar de menos besos,  caricias, momentos, abrazos... Pero no echar de menos personas, si no esos momentos en sí, y a alguien ideal (que nunca aparece) con quien compartirlo.

A menudo la vida juega a ponerte delante a esa persona "ideal", y entonces descubres que has estado mucho tiempo esperando, añorando, pero no has usado ese tiempo preparandote para esa persona.

De forma casi ilógica aparecen miedos, temores, sombras, que no te permiten alcanzar a esa persona que tanto has esperando. Que no te permiten, pese a tu espera, estar preparado para recibir todo eso que tanto añorabas...

Y aquí estoy, apunto de comprometerme dándome a la fuga...