sábado, 23 de febrero de 2013

La vida te lleva por caminos raros.

La vida te lleva por caminos raros. Te arrastra como a un muñeco, por la esquina más perdida de los mapas. 
La vida no tiene piedad en tus momentos de flaqueza, ni te permite bajar la guardia en tus momentos de felicidad. 
La vida se esfuma al pasar por tus canciones favoritas, y hace que te pierdas entre canciones que tú nunca has cantado.
La vida te mira con los labios pintados. Te elige y siempre se larga con otros.
La vida te lleva por caminos raros.

No puedo escapar, la vida mi vida, es como un bucle infinito. Sigue siempre dando vueltas como una máquina de movimiento perpetuo. Pensareis que esto es bueno, al fin y al cabo si mi vida da vueltas es que continúa. El problema es que da vueltas en círculos concéntricos.

Todo se repite una y otra vez, mismas palabras, mismos hechos, mismas mentiras tan sólo van cambiando los actores. Menos el principal que creo ser yo, aunque a veces me de la sensación de ser un mero espectador.

Y entonces empiezo a pensar que quizás el problema soy yo. Que estoy confundido. Aunque ciertas miradas, ciertos gestos, determinadas sonrisas son prueba inequívoca de lo que a mi parecer son sentimientos escondidos que afloran.

Así es como la vida me mira con los labios pintados, así es como me elige, me ilusiona, me hace creer, para acabar largandose con otro.

He llegado a una conclusión, triste pero cierta. A ella sólo le interesa tenerme cerca porque le hago sentir especial, querida, comprendida. Puro interés. Y con ella me refiero a todas y a ninguna a la vez.

Supongo que es cierto, que llegado cierto momento es mejor un cielo acostumbrado a defraudar que fábricas de anhelos esparcidas en la noche.





Texto inspirado en la canción: La vida te lleva por caminos raros.

domingo, 17 de febrero de 2013

A la sombra de la luz de un sueño.

Un cielo abarrotado de nubes grises amenaza con convertir la tarde de este domingo en una tarde más, de tristeza y melancolía para los corazones solitarios. El gélido frío cala hasta los huesos. Las calles de esta ciudad, siempre llena de vida, están desiertas. 

Algunos se refugian en sus casas ante la inminente lluvia. Otros, temerosos del frío, pueblan los centros comerciales en busca de algún quehacer. La gran mayoría abarrota bares y tabernas, al parecer hay fútbol, Madrid-Barça o algo así...

Pero no para ellos. 
Caminan plácidamente por uno de los lugares más bellos de Madrid. Están solos, y no parece que ni el frío ni la posible lluvia les importe. Se encuentran en una especie de burbuja en la que sus resplandecientes sonrisas alumbran la oscura tarde de la ciudad. 

De repente comienza a diluviar. Ella toma tímidamente su mano y comienza a correr, bajo la lluvia, sin rumbo. Sin previo aviso, tras dos manzanas corriendo, ella se para y ambos se funden en un suave pero profundo beso. Se están empapando así que ella le dice que se resguarden en algún cálido portal. El sonríe y le susurra al oído: "Me gusta mojarme, sentir como cada gota va calando hasta llegar a mi piel.". Ella, un poco extrañada, le pregunta que quiere decir, a lo que él le responde: "Esa sensación me recuerda a tí. A Cuando tu me susurras 'te quiero', y estas palabras atraviesan mi alma hasta calar directas a mi corazón".

De vuelta a la realidad descubro que él, tan sólo soy yo. Ella, es mi idealización de la chica de mis sueños. Y todo lo demás forma parte de mis pensamientos. 

Estoy en una tarde más de domingo. En la que sueño con la persona ideal, con la cita ideal, para luego una vez más recaer en que es imposible. En que no hay citas así, ni chicas así, al menos para mí.

Seguiré aquí, tumbado en mi cama, viviendo a la sombra de la luz de un sueño.



martes, 12 de febrero de 2013

La realidad se impuso

(En recuerdo de "la chica de los ojos tristes")

Hoy tengo un día de reflexión. Un día de tantos, en los que se te amontonan las ideas en la cabeza, pero eres incapaz de ponerlas en orden. Incapaz de plasmarlas por escrito.

En días como este me asalta la necesidad de decirte demasiadas cosas. Tantas, que podría resumirlo todo en dos simples palabras.

Entonces la realidad se impone, sé que nada avanza, y que ya jamás avanzará. Sé que te resbalas tímidamente de mis manos, y que yo tan sólo se poner cara de idiota sin saber muy bien que hacer. Siento que en lugar de acercarme a ti, te alejas, y hace frío porque desde tan lejos ya no me llega el calor de tu sonrisa. Me desoriento al perder la noción del tiempo, porque el "tic tac" de tu reloj de pulsera ya tan sólo es un susurro... 

Y aquí me tienes, perdido en un sueño vacío. Embriagado por la promesa que me hiciste una vez una noche de verano y que no me deja ver más allá. Condenado a seguir vagando entre los despojos que quedan de este amor, que ya nunca más será de nadie.

Sólo quedan tus promesas rotas, sólo queda el amargo sabor de ellas al saber que me mentiste. Yo, como siempre, aquí estoy para cumplir una vez más mi palabra. Te dije que por ti bajaría la luna. Aquí la tienes:


¿Dónde te la dejo?

domingo, 10 de febrero de 2013

Lo raro es no sentirse fuera de lugar.

Hoy he decidido destrozar el género poético de los sonetos... Perdonadme, quería experimentar y esto es lo que ha salido... 

Lo raro es no sentirse fuera de lugar.

Vivimos tiempos de falsos profetas.
Luces y sombras, relojes parados,
falsa rutina, mis labios cerrados,
y mi corazón en una maleta.

Sin rumbo, girando como una ruleta,
trato de eludir mis mil y un pasados.
Tus besos se esfuman son apagados,
surcan el cielo volando en cometa.

Tan débil mi llama, el viento la apaga.
Lágrimas mudas acaban en el mar.
Allí la marea sólo propaga,

tristes historias de nunca acabar.
Roto el amor ya sólo es burda plaga.
Raro es no sentirse fuera de lugar.

Autor: A.G (El hombre del traje gris).

Hastío.

¿Conocéis esa sensación de sentirse lleno y vacío a la vez? Lleno de historias que ansías escribir, de momentos que aun no has vivido, de detalles y caricias que deseas regalar... Vacío al volver a la realidad, esa cruel y despiadada en la que vives, que te obliga a estar alejado de todos esos sueños, de todas esas ganas de vivir...

Vivir y sueñosdos palabras que abandonaron mi propio diccionario al tiempo que tu huías de mi vida. Esa fue tu forma de agradecer mi lealtad hacia ti. Cual cobarde huiste en el momento en que yo más te necesitaba. Quedé en la mas amarga de las libertades. 

"Quiereme cuando menos lo merezca porque será cuando más lo necesite". Tú me enseñaste esa frase que cumplí cada vez que la situación lo requería. Irónicamente tu no hiciste caso a tus propias palabras ni una maldita vez... Dejaste que se impusiera la soledad.

Soledad y libertad, vivir y sueños, ¿lleno o vacío? Todas las palabras llevan a un callejón sin salida. Todas las palabras a mi alcance y ninguna lo suficientemente intensa, correcta, precisa, que pueda expresar lo que yo siento. No es que te eche de menos, es que echo de menos esos bonitos momentos que teníamos. No es que quiera reencontrarme contigo, quiero reencontrarme conmigo, con esa sensación de vida. Pero no hay nada a mi favor. No hay oportunidad de redirmirse. Pareciera que quisiera vengarse a través del olvido, cupido de mí. 

Así que aquí estoy. Sábado. Una de la madrugada. Carnavales. 

Sumido en el hastío...

sábado, 2 de febrero de 2013