jueves, 16 de enero de 2014

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¿Sabéis esa sensación de darlo todo por una persona hasta quedarse vacío? ¿Sabéis esa sensación de seguir siempre adelante a pesar de todo? ¿Sabéis esa sensación de haber olvidado el camino?

Os prometo que cada día entiendo menos como funciona todo esto... Me empiezo a cuestionar todo lo aprendido durante el camino. ¿De veras merece la pena seguir luchando por alguien que sabes que te va a decepcionar una, y otra, y otra vez...?

Mientras escribo estas palabras tengo su mirada clavada en mí. ¿Cómo sigo ocultando que me esta destrozando por dentro? El dolor ya es tan grande que supera a cualquier atisbo de esperanza. Cualquier cosa bonita por pequeña que fuese ha desaparecido, o quedado oculta tras los estragos del dolor.

Cuesta escribir estas palabras sin que se llenen los ojos de lágrimas.

Es cierto que yo también he hecho cosas mal. Hoy mismo he perdido el control de una forma que jamás hubiera imaginado. Y me arrepiento enormemente. Pero... yo nunca elegí que me mintiesen, yo no he creado esta desconfianza que reina dentro de mí, y que se apodera de mis actos cada vez que quiere.

¿Y lo peor? Todo ha ocurrido hoy, cuando llevo días aguantando el peso de los dos, sus malos modos, sus malas caras, y todo el dolor que a veces me hace sin darse cuenta. ¿tanto le costaba hoy ser capaz de aguantarme en algo? Después de todo... ¿No me merezco yo ese respiro igual que ella lo ha tenido estos días?

En fin, creo que lo mejor es dejar de escribir. Volver a la realidad donde finjo ser feliz, donde toca esconder todas estas lágrimas, y donde me sigo alejando de lo que un día fue el sueño de "un amor verdadero".