(Publicación original 03 de julio de 2023 - Rescatada de la cápsula del tiempo)
Lo tengo claro, nunca podré huir de todo lo que he perdido. La soledad es solo una penitencia en parte auto-impuesta, en parte derivada del ruido que hace el que no digas nada.
Ruido, mucho ruido, que embota mis pensamientos, que a veces cancelo, pero que otras veces lo domina todo sin dejar lugar al silencio. O mejor, al cálido sonido de tu voz.
¿Sabes? Hay rumores de que tal ves en unas semanas tenga que volver a Israel, y no quiero. Me faltas tú, no en la maleta, sino en casa aguardando mi vuelta. Actuaria de manera tan diferente si pudiera volver atrás, o si pudiera traerte a mi presente y regalarte los años que me queden…
Me atemoriza pensar que estamos en la vida, como aquel que dice, “de prestado”. Y yo no he sido consciente hasta al momento en que te he dado por perdida.
Tengo sueño, debería dormir. Quisiera poder abrazar tu cuerpo de nuevo. Sentir tu respiración, que compartimos no solo un mismo cuarto, si no una vida juntos.
Nuevo día, son las 15:24 y estoy aquí en San Agustín. Me acaban de decir que probablemente tendré que ir dos semanas a Israel, y se me ha venido el mundo encima. No por el viaje en si, sino por que conlleva estar lejos y estando sin ti el vacío es tremendo. Demasiados recuerdos, me llevaste al aeropuerto, me recogiste, te llame desde allí muchos días. Hay mil maneras de echarte de menos, y creo que ya conozco 999.
Haría tantas cosas de manera distinta. Creo que sabría quererte mejor, valorarte más, y maximizar nuestra felicidad. Aún sigo sin creerme que esto se haya acabado para siempre. Es egoísta decirlo, pero ojalá haber sentido esto en pequeñas dosis, y jamas hubiera cometido errores tan graves. Me estoy viniendo abajo… mejor dejo de escribir.
Me voy al pádel ahora, solo una reflexión. Tu me haces mejor persona. Y eso también lo echo de menos…
Nuevo día.
Somos buen equipo, y eso es algo que ya sabía, pero de lo que cada vez tengo mayor certeza. Las victorias no saben igual sin ti, y cuesta mucho más conseguirlas.
Estoy aquí perdido en unas piscinas naturales y no paro de recordarte. ¿Sabes? Recuerdo que siempre que caminábamos cerca de la carretera me gustaba que tú fueses delante, ahora creo que se por qué. Me gustaba saber que estabas bien y que no te iba a pasar nada. Echo de menos poder protegerte. En el agua había una mariquita y la he salvado. Tiene 6 puntos, ¿casualidad? Me acorde de ti, del jefe y su foto, es bonito tener tantos recuerdos juntos, es duro no saber si volveremos a crear recuerdos nuevos. Acordarme de la mariquita me hizo recordar cuando me esperabas después de comer para ir a la uni, y de aquel día que te robaron y no pude protegerte.
Tengo que contarte lo que me paso en el pádel, me hizo darme cuenta que no quiero perder más el tiempo, quiero estar contigo, disfrutar contigo, viajar contigo, todo contigo. El problema es que tu no ya no estás. El problema es que probablemente esto no sea un sentimiento compartido.
El problema es que ya no puedo luchar por ti estando ahí y siendo bonito. Ahora solo puedo hacerlo manteniéndome al margen de todo. Me da miedo, una de las cosas que creo que hicieron desembocar en todo esto es que nunca llegue a confiar en ti el 100%. Siempre te vi vulnerable, siempre sentí que eras influenciable, y todo eso me hacía sentir miedo de que te fueses. ¿Y ahora? No se, me voy a dormir, son las 1:52 y mañana es lunes.
Volveré a ti en otro momento…