Era día 5 de enero. La ilusión llegaba a todos los rincones de la ciudad. ¡La noche de reyes! Todos los niños se preparaban. Algunos aprovechaban para entregar la carta en el último momento y que sus majestades tomasen nota. Otros se esforzaban por portarse bien después de un año de travesuras, puesto que los pajes estaban observando mas que nunca. Yo, como un niño más (con mis 20 añitos) aguardaba con ilusión a que pasase la cabalgata. Sería la primera vez que la veríamos juntos. ¿Recuerdas?
Hoy, ya hace mes y medio que “deje de ser un niño”. Con tu ausencia, se machacó cualquier atisbo de ilusión.
Recuerdo aquel frío y paralizante dolor al llegar a casa, como si fuera ayer.
Hace 9 años éramos jóvenes, pero yo ya jugaba a eso de "enamorarme de ti".
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