Por las arrugas de mi voz, se filtra la desolación, de saber que estos son los últimos versos que te escribo.
Para decir “con Dios” a los dos nos sobran los motivos.
Por las arrugas de mi voz, se filtra la desolación, de saber que estos son los últimos versos que te escribo.
Para decir “con Dios” a los dos nos sobran los motivos.
Febrero de 2013
Lo raro es no sentirse fuera de lugar.
Recuerdo como si fuera ayer ese preciso instante en que me enamoré de ti.
Tu olor, tu risa, tu voz, tu respiración.
El instante en que te amaba, ayer, hoy y para siempre: Mi vida entera.
No puedo seguir
Y entre risas te arrancaba las canas, tu creías que me metía contigo, pero por dentro celebraba cada una de ellas. Era feliz, estabas creciendo a mi lado.
Sonríe, porque tienes la sonrisa más bonita que jamás pude ver. Muchísimas felicidades, sigue creciendo. Te quiero 💙
Pd: no creas que no estoy apuntando estas ocasiones especiales. Me debes unas cuantas pizzas de Yannick…
Si ando perdido es por no tenerte, no por haberte conocido. Eras la luz que me guiaba, he estado ciego en el camino.
Quiéreme, como solías hacer cuando tu piel era mi piel. Desde aquel momento que por tu yo me lancé.
Y ven, que te juro que ya cambié, que ya se lo que es querer. Te digo lo siento, por favor tu quédate.
Hoy me llamaste como cinco vece'
Un hogar son esos brazos entre los que te sientes seguro, esa sonrisa que te da paz y te calma. Es ese latido de corazón, y ese “por favor, no te pares nunca”. Es esa caricia, ese “me he puesto bonito para ti”, ese “dame la mano y no me sueltes”
Es tirarse en la cama contigo y todos los gorditos, es que me arropes, es que yo te haga cosquillas. Es irte a buscar a casa de tus padres para hacer algo juntos, o que tú me esperes cuando vuelvo de trabajar.
Es que tengas un detalle conmigo, o que yo te exprese lo que me haces sentir con las palabras más bonitas que encuentro. Es que tú me arropes por la noche mientras te ayudo a planear el día siguiente.
Son ya casi 8 meses sin estar en mi hogar. Lo extraño y anhelo. Me siento como un viajero, que trata de disfrutar y aprender de su viaje, pero que sabe que debe volver a su hogar.
Y mi hogar, Guo Gua, eres tú. Sois vosotros. Os quiero.
👼🏻💙🐳🐶🐸🐶🐵🐢🛸
El día que todo esto pase, te abrazaré como nunca te he abrazado.
El día que todo esto pase, nuestras miradas se fundirán en una sola mirada.
El día que todo esto pase, nos daremos el beso más largo que jamás nadie se dió sobre la faz de la tierra.
El día que todo esto pase, pasaremos horas planeando nuestro futuro.
El día que todo esto pase, pasaremos años construyéndolo.
Y es que el día que todo esto pase, comprenderemos que todo esto tuvo que pasar, para que fuésemos más fuertes, para que aprendiéramos a querernos, no más, sino mejor.
Ese día, seremos eternos.
La lluvia cae fuerte. Se percibe en el salón la mezcla del aroma del “calm moment”, que ellos cada noche beben, con el aroma del chocolate negro que a él le encanta tomar.
De fondo se escucha el disco del la Gira de Teatros de Pablo Alborán, mientras ellos se acurrucan en el sofá, con la calidez de su abrazo y de la manta que comparten.
De pronto el estruendo del temporizador interrumpe ese sueño despierto, y le devuelve a él a la realidad.
¿Cómo seré...
¿Cómo seré o
cuando no sea yo?
Cuando el tiempo
haya modificado mi estructura,
y mi cuerpo sea otro,
otra mi sangre,
otros mis ojos y otros mis cabellos.
Pensaré en ti, tal vez.
Seguramente,
mis sucesivos cuerpos
-prolongándome, vivo, hacia la muerte-
se pasarán de mano en mano
de corazón a corazón,
de carne a carne,
el elemento misterioso
que determina mi tristeza
cuando te vas,
que me impulsa a buscarte ciegamente,
que me lleva a tu lado
sin remedio:
lo que la gente llama amor, en suma.
Y los ojos
-qué importa que no sean estos ojos-
te seguirán a donde vayas, fieles.
(Publicación original 03 de julio de 2023 - Rescatada de la cápsula del tiempo)
Tu risa 😢
Aquí estoy de nuevo. No creas que me he olvidado de ti, no creas que no te sigo pensando cada día. Pero hay algo que estos días atrapa la hemorragia de sentimientos y de palabras que suelen ser habituales en mi.
Hay momentos en los que creo que el efecto de tus abrazos del lunes aún sigue presente, y que por eso estoy en paz. Sin duda tus abrazos tienen un poder curativo, siempre me hacen sentir que todo va a ir bien, que todo tiene solución, y que conseguiré arreglar aquello roto por mi.
Hay otros en los que creo que simplemente te protejo. Nuestra conversación sacó a la luz muchos momentos que me hacen odiarme hasta niveles insospechados. ¿Será que de forma inconsciente estoy reconociendo que jamás podré darte lo que te mereces por mucho que aprenda?
No lo sé, tal vez será mejor continuar otro día, en el que las palabras broten por sí solas.
Lo que si que reconozco es que te sigo amando 💙.
Aquí te dejo un pedazo de mi alma
(Publicación original 03 de julio de 2023 - Rescatada de la cápsula del tiempo)
Lo tengo claro, nunca podré huir de todo lo que he perdido. La soledad es solo una penitencia en parte auto-impuesta, en parte derivada del ruido que hace el que no digas nada.
Ruido, mucho ruido, que embota mis pensamientos, que a veces cancelo, pero que otras veces lo domina todo sin dejar lugar al silencio. O mejor, al cálido sonido de tu voz.
¿Sabes? Hay rumores de que tal ves en unas semanas tenga que volver a Israel, y no quiero. Me faltas tú, no en la maleta, sino en casa aguardando mi vuelta. Actuaria de manera tan diferente si pudiera volver atrás, o si pudiera traerte a mi presente y regalarte los años que me queden…
Me atemoriza pensar que estamos en la vida, como aquel que dice, “de prestado”. Y yo no he sido consciente hasta al momento en que te he dado por perdida.
Tengo sueño, debería dormir. Quisiera poder abrazar tu cuerpo de nuevo. Sentir tu respiración, que compartimos no solo un mismo cuarto, si no una vida juntos.
Nuevo día, son las 15:24 y estoy aquí en San Agustín. Me acaban de decir que probablemente tendré que ir dos semanas a Israel, y se me ha venido el mundo encima. No por el viaje en si, sino por que conlleva estar lejos y estando sin ti el vacío es tremendo. Demasiados recuerdos, me llevaste al aeropuerto, me recogiste, te llame desde allí muchos días. Hay mil maneras de echarte de menos, y creo que ya conozco 999.
Haría tantas cosas de manera distinta. Creo que sabría quererte mejor, valorarte más, y maximizar nuestra felicidad. Aún sigo sin creerme que esto se haya acabado para siempre. Es egoísta decirlo, pero ojalá haber sentido esto en pequeñas dosis, y jamas hubiera cometido errores tan graves. Me estoy viniendo abajo… mejor dejo de escribir.
Me voy al pádel ahora, solo una reflexión. Tu me haces mejor persona. Y eso también lo echo de menos…
Nuevo día.
Somos buen equipo, y eso es algo que ya sabía, pero de lo que cada vez tengo mayor certeza. Las victorias no saben igual sin ti, y cuesta mucho más conseguirlas.
Estoy aquí perdido en unas piscinas naturales y no paro de recordarte. ¿Sabes? Recuerdo que siempre que caminábamos cerca de la carretera me gustaba que tú fueses delante, ahora creo que se por qué. Me gustaba saber que estabas bien y que no te iba a pasar nada. Echo de menos poder protegerte. En el agua había una mariquita y la he salvado. Tiene 6 puntos, ¿casualidad? Me acorde de ti, del jefe y su foto, es bonito tener tantos recuerdos juntos, es duro no saber si volveremos a crear recuerdos nuevos. Acordarme de la mariquita me hizo recordar cuando me esperabas después de comer para ir a la uni, y de aquel día que te robaron y no pude protegerte.
Tengo que contarte lo que me paso en el pádel, me hizo darme cuenta que no quiero perder más el tiempo, quiero estar contigo, disfrutar contigo, viajar contigo, todo contigo. El problema es que tu no ya no estás. El problema es que probablemente esto no sea un sentimiento compartido.
El problema es que ya no puedo luchar por ti estando ahí y siendo bonito. Ahora solo puedo hacerlo manteniéndome al margen de todo. Me da miedo, una de las cosas que creo que hicieron desembocar en todo esto es que nunca llegue a confiar en ti el 100%. Siempre te vi vulnerable, siempre sentí que eras influenciable, y todo eso me hacía sentir miedo de que te fueses. ¿Y ahora? No se, me voy a dormir, son las 1:52 y mañana es lunes.
Volveré a ti en otro momento…
Yo nunca te olvidaré y no tiene sentido intentarlo.
Porque un amor así no llegará otra vez,
porque un amor así solo llega una vez.
Tu contabas los días 6 que llevábamos juntos. Yo, que soy idiota, ahora cuento los que llevo sin ti.
Te extraño mucho.
(Publicación original 27 de junio de 2023 - Rescatada de la cápsula del tiempo)
No estoy encontrando el tiempo que me gustaría para poder escribir todo lo que me acuerdo de ti en el día. Si, mis esfuerzos por sacarte de mi mente son inútiles, y a menudo claudico y dejo que me invadas.
Ahora es uno de esos momentos. Saliendo de la ducha, echo de menos verte sentada, esperándome. Que me seques los pies como a un príncipe. Que nos duchemos juntos, y poder verte con tu albornoz. Mirarte en el espejo mientras te secas el pelo. Abrazarte por la espalda viendo nuestro reflejo.
Te extraño mucho. Y no extraño tener a alguien para vivir en esos momentos. Extraño vivirlos contigo, dibujar nuestro futuro, compartir nuestros días. Eres la mejor persona que he conocido en mi vida, y se que ya nadie me cuidará como tú y me hará sentir como tú. Eso, es amar.
¿Que puedo decir? Ir a Cádiz es entre especial y amargo. Son muchos los recuerdos buenos, los éxitos logrados, y a la vez soy muy consciente del tiempo perdido contigo por estar tan lejos de mi hogar: TÚ.
Escuchando los acordes de “Hablemos de amor”, te escribo todo lo que no te puedo decir a ti. Si hoy estuvieras en mi vida, y pudieras, te habría traído al viaje. Hubiéramos ido juntos a la playa, a ver el atardecer y a cenar. Hubiéramos dormido abrazándonos. Te hubiera dejado teletrabajando en el hotel y tu me hubieras despedido con un “suerte” y un beso de película.
¿Que estoy haciendo? ¿Por que las lecciones que se aprenden no sirven para volver atrás y hacer las cosas de otra manera? Ahora disfrutaría aún más si cabe de cada minuto contigo, de tu cariño.
En momentos como este me recorre un cosquilleo por el cuerpo, me acuerdo de nosotros, y me muero por hacer, decir, mil cosas. Y es entonces cuando recuerdo que ya estoy haciendo todo lo que puedo hacer, paradójicamente sin hacer nada: dejarte ser, dejarte marchar, con la esperanza de que algún día decidas volver a mi y me lo hagas saber tal y como te pedí.
Eres y siempre serás mi faro en la noche.
(Publicación original 16 de junio de 2023 - Rescatada de la cápsula del tiempo)
Cualquier lugar es bueno para dejar que las palabras fluyan, saliendo de mi interior, como una tregua pactada, que sabes que será temporal, pero que te aliviará el tiempo suficiente como para dar un paso más (aun no tengo claro en que dirección).
Y aquí estoy, en mitad de una estación, en un país extraño, rodeado de gente que ni entienden lo que les digo, ni pueden imaginar todo lo que llevo dentro. Quedan aún 40 minutos hasta que salga mi tren. Son apenas las diez de la mañana. Miro al frente y el tejado de la estación me permite ver un cielo azul, un sol que tímidamente calienta mi rostro. Al menos eso lo seguimos compartiendo, seguimos bajo el mismo cielo, vemos las mismas estrellas, la misma luna, el mismo sol. Pero que más da, probablemente tu ni te lo hayas planteado.
Por megafonía dan anuncios con un idioma ininteligible para mi, ¿estarán diciendo que en el próximo tren te traen a ti? ¿O que si lo cojo volveré hasta tu corazón?
Hay quien dice que se vive soñando, otros que soñar es gratis, otros que soñar es de necios. ¿Tu que piensas?
Hay quien dice que siempre hay que volver a tu hogar, a tu felicidad, pero los hay que tienen claro que “al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver”. Y yo, ¿donde vuelvo ahora?
Han sido unos días felices, te he pensado igual pero me has dolido menos. Aunque parecería que todo ha sido un espejismo, porque ahora vuelvo a estar aquí solo, con mi música, y la angustia se arremolina buscando salir en forma de lagrima. ¿Debería abandonar mis canciones? ¿Dejar a un lado los recuerdos?
Por cierto, que estación tan extraña, ya van 20 minutos aquí y aún no ha pasado ningún tren. Mira, ahí viene. Se abren las puertas y la gente se arremolina, unos con prisa por llegar al trabajo, otros con ganas de abrazar a sus seres queridos, hay una pareja joven, ella le estaba esperando en la estación y se abrazan. Y yo aquí, en medio de todo, como si estuviese viéndolo en tercera persona, como si fuese una película de la televisión. El tiempo se congela por un momento.
¿Por donde iba? Ah si, me cuestiono si debo renunciar a las canciones, fotos, recuerdos… ¿Estás de coña? Son parte de mi, ¿por que arrancar algo que me define? ¿Por la tristeza? Ya se irá… ¿por la nostalgia? Soy realmente afortunado por haber vivido esos momentos. Me temo que ha vuelto a ganar el seguir siendo YO, que podré transformarme, pero en esencia siempre seré aquel chiquillo que te dejaba en tu puerta cada noche y esperaba a que subieses a tu casa, para que nada malo te pasase. El que te abrazaba y te daba calorcito en la tripa cuando tenías tus días malos, aunque me cansase la postura, solo porque sabía que eso te reconfortaba. ¿O te reconforta? No lo sé, cada vez te veo más lejos, te pierdes en la bruma, que cada vez es más espesa. Me temo que empiezo a no saber ni quién ni cómo eres. Yo siempre quise cuidarte y que estuvieses lo mejor posible, pero no supe protegerte de mi mismo.
Mierda, ya solo le quedan 10 minutos a mi tren y no tengo ni idea cual es mi vagón y mi asiento. Será mejor mirarlo. Este país es un dolor para algunas cosas. Sabes lo que me ocurre siempre que voy de viaje el último día, ¿no? Pues he querido ir al baño de la estación y resulta que hay que pagar para entrar. Yo, valiente de mi, vine solo con la tarjeta de crédito. Cuando me ha ocurrido me has venido a la cabeza. Se que te lo hubiese contado, y se te habría ocurrido una solución. Se que luego nos hubiéramos reído de ello.
Bueno, te dejo un rato, tal vez en el tren, o en el avión lo retome. Aunque espero que no, porque significará que la tregua ha claudicado.
Ya sentado en el tren, esto es muy extraño. Verás, cada vagón tiene un número pero no empieza en 1, el mío es el 272!! En el asiento 84. Es gracioso porque los asientos no son juntos, son más bien al estilo película de los años 40, o como el expreso de Hogwarts, hay como cabinas cada una con 6 asientos. Tiene su gracia y es bonito. Tal vez algún día visitemos este país juntos. De nuevo se agolpan las lágrimas…Voy a mirar un poco por la ventana, hay muchos bosques.
Ha sido gracioso porque en la estación de destino los baños eran igual, asique cogí un Uber y nada más llegar al aeropuerto fui al baño 😂. Recuerdo todas y cada una de las veces que me has acompañado, en los exámenes de la uni, en algún centro comercial, y en varios viajes. Me esperabas pacientemente fuera, nos escribíamos, te hará gracia lo que te voy a decir, pero eso es amor.
Ya en el avión, es extraño viajar sin ti. Aunque hoy aguanto los envites de la nostalgia con más aguante que en el viaje de ida. ¿Significará algo eso? No lo creo.
Aquí, mientras surco los cielos de no se muy bien que país, vuelvo a sentirme triste. Hubo un tiempo en que acordarme de ti me daba valor y coraje para seguir luchando. Ahora, pensar en ti me humedece los ojos y me trae desconsuelo, desasosiego. ¿Que estará pasando en mi interior? Hora de bajarse para coger el siguiente vuelo. Tendré mínimo otras 3 horas para pensarlo…
Te esperaré sin reclamarte nada a cambio,
Habrá preguntas que jamás se contestaron,
Pero valdrá saber que quieres intentarlo.
Hace unos días que no me fluyen las palabras, y me siento muy inquieto. Yo, que siempre soy capaz de expresar, y que a menudo soy capaz de hacerlo al milímetro acertando con cada sílaba, ahora me encuentro mudo.
Pero lo que si puedo es hablar de realidades, y la realidad es que cada vez que entro en el garaje con el coche y giro la esquina, me quedo mirando esperando ver tu coche.
Cuando me despierto por las mañanas me giro, y busco tu cintura para abrazarte.
Cada noticia buena, o mala, me faltas tú para compartirla.
Por las noches me siento en silencio pensando que me cuentas como ha ido tu día, mientras te pongo el piececito. Tu sonríes y se llena la habitación.
A media noche, me despierto para ir al baño y te imagino ahí dormida, con tu pelo largo como si fueses un león.
En los ratos libres guardo vídeos de perritos, comento post de los dinosaurios y de pibuchitos, como si aún lo fuese a leer.
Cada domingo es especial porque hay special jar.
Se me cierran los ojos, me quedo dormido, y no estás enroscada en mi cintura…
(Publicación original 5 de junio de 2023 - Rescatada de la cápsula del tiempo)
Pues aquí comienza un nuevo viaje. Son las 4:25 AM y me dirijo en un taxi al Aeropuerto de Barajas. No te dejo atrás, porque te llevo en mi piel, en mi corazón, en mi mente. Voy temeroso, porque sé que será un camino difícil, solitario….
Vamos por la A4, en dirección a la M40. Hay un coche, un Audi que se ha chocado con la mediana, nada grave, pero me resulta la metáfora perfecta de cómo me siento ahora mismo. Sin dirección, sin rumbo, como si mis ruedas patinasen y pudiese chocarme en cualquier momento.
Me faltas tú, mi directora de orquesta. Pero ahora soy consciente de que no volverás a estar nunca más.
Avanzamos por la M40, a ratos siento valentía, nervioso por el nuevo camino, pero a la vez me pregunto con curiosidad a donde me llevarán mis pasos… ya estoy en el aeropuerto. Continuaré en el avión, me esperan unas largas horas de viaje.
.
.
.
Acabo de sentarme en la sala de espera del aeropuerto, Terminal 2, puerta E78. Los nervios afloran, pero pasan mejor al beber un poco de agua. Ahora mismo no se describir como me siento, tal ves desorientado es la palabra. Supongo que es una mezcla de sueño, y de que mi faro, que eres tú, ya no luce. Estoy en la oscuridad total, hace frío y tengo miedo. Llevo 10 años sin viajar sin que tú estés en mi vida, la mayoría de veces acompañándome físicamente, el resto, al otro lado del teléfono. Pero el teléfono ahora mismo me quema en las manos, porque no estás, y ha llegado el momento de no buscarte más, de no esperarte más.
Sin duda, el no ir al concierto de Pablo juntos el sábado ha supuesto un punto de inflexión. Supongo que era de esperar, pero también sabes que soy de aguardar con esperanza hasta cuando todo parece perdido. Supongo que me acostumbré a tener tu suerte en mi vida, pero esa suerte desapareció contigo.
5:50, hora de embarcar.
.
.
.
Ahora estoy en mitad de Europa, cogiendo el vuelo que me lleva a su vez a otro aeropuerto, donde volveré a coger otro vuelo. Dos escalas, decenas de miles de kilómetros, y aún así no hay manera de sacarte de mi ser. Creí que la distancia atenuaría este vacío que siento, este dolor, esta tristeza, pero por el momento estaba equivocado.
A bordo de este segundo vuelo, me siento algo más tranquilo, pero no voy a engañar a nadie, solo es la calma que precede a la tempestad, una tempestad que hace y deshace a su antojo.
De nada sirve ya el pensarlo, de nada sirve la nostalgia, de nada sirve perderse en lo que pudo ser y lo que nunca será. Pero me permitiré un rato más, tan solo un pequeño momento, creer que en este vuelo estás sentada a mi derecha, que volamos juntos a todas las ciudades a las que ya nunca jamas iremos. Que volverán a ver nuestro amor aquellas que ya lo conocieron.
Hora de despegar, ¿en que maldito momento encontré la cuenta donde subes ahora tus canciones? Escuchar tu voz me calma, pero es una tortura, y una bomba de relojería a largo plazo.
Se me empiezan a cerrar los ojos mientras el avión se dirige a la pista de despegue, y fantaseo con la posibilidad de no volver a aterrizar. Pero no puedo hacerme eso, ni a mi, ni a la gente que si me quiere en su vida.
Es el momento de dejar de escribir, hasta pronto siempre amor mío.
Roto - Benjamín Prado
Solo, en medio de todo;Todo amor es efímero - Ángel González
Pues érase una vez un monstruo verde. Era pequeño, con un solo ojo gigante, de color verde y algo gordito. Le solían llamar bola de queso por su forma redondita, aunque se llamaba Mike Wazowski.
Él no sabía hablar, así que hacía gestos como podía con sus dos largas manitas.
Vivía en Monstruopolis, y asustaba para ganar dinero y poder comprar su comida más preciada, una tan redondita como él.
Un día, sin previo aviso, mientras Mike dormía alguien le cogió y le metió en una caja. Como no sabía hablar, no pudo gritar, así que se acomodó y descubrió que dentro de esa caja había más monstruos verdes y redonditos. Él estaba asustado, se parecían mucho a el, tampoco hablaban, y tenían el mismo color, el mismo ojito, todo igual. ¿Cómo iban a distinguir que el era el verdadero?
Paso unas horas en esa caja, hasta que le llevaron a una gran tienda en la ciudad. Allí le colocaron junto al resto en unas estanterías. Los niños pasaban, y les cogian, jugaban con ellos o les babeaban. Mike tenía miedo ¿cómo sería la familia que le llevase a casa? ¿Sabrían que él era el verdadero? ¿Sabrían darle su comida favorita?
Un día de repente un chico mayor entró en la tienda y empezó a mirar los Mikes. Parecía tener claro lo que iba allí a buscar.
El chico habló con la señora de la tienda. Le dijo que quería llevarse al de verdad. ¡Pero esa señora bruja le dio uno cualquiera!
El chico lo cogió y cuando iba a pagar, volvió a la estantería y estuvo mirando. Mike intentó asomarse, pero el resto de gorditos verdes le tapaban. Intentó hablar a ese chico, quería irse con él. Pero no sabía hablar. Y de repente, el chico le vio, los dos se miraron. Y el chico le cogió, le estuvo mirando, le acarició y le tocó el hilito de su ojo. Y entonces se le llevo de la tienda.
Mike estaba contento por que le había elegido, pero a la vez nervioso por que no sabía a dónde iba.
El chico le saco en un coche y se puso a hablarle. Al principio Mike no entendía nada, sólo escuchó algo de mi niña, y misión.
Parecía importante, y Mike no estaba dispuesto a fallar. ¡Le había elegido entre todos los Mikes!
Le escondió en el maletero y de pronto, una chica le sacó con una gran sonrisa.
¿Era esa su misión?
El chico se puso contento, y le explico a la chica que Mike le iba a cuidar. Le dijo que le había escogido y que sabía que lo haría bien, porque era el de verdad. Mike nunca podía olvidar esas palabras, ¿como sabía el chico que era el de verdad?
Tiempo después Mike empezó a hablar, cuidaba de la chica, y ella le daba Pizza, su comida especial favorita!
Mike era muy feliz con esa familia, así que un día le preguntó al chico como había sabido que era el de verdad. El chico le cogió, le abrazó, le olió como siempre hacia y le dijo: No dude en ningún momento, porque al verte, supe que con ese corazoncito tan grande sabrías cumplir la misión, cuidar a la persona más importante de mi vida siempre que no estuviese. Siempre supe que tú eras el de verdad y por eso te elegí, y te volvería a elegir.
Mike abrazo al chico y le dijo: te quiero mucho chito. Se fueron a buscar a la chica y junto con otros cuatro gorditos cabrones, vivieron felices y comieron pizza 😁
Feliz décimo cumpleaños pequeño.