Hace unos días que no me fluyen las palabras, y me siento muy inquieto. Yo, que siempre soy capaz de expresar, y que a menudo soy capaz de hacerlo al milímetro acertando con cada sílaba, ahora me encuentro mudo.
Pero lo que si puedo es hablar de realidades, y la realidad es que cada vez que entro en el garaje con el coche y giro la esquina, me quedo mirando esperando ver tu coche.
Cuando me despierto por las mañanas me giro, y busco tu cintura para abrazarte.
Cada noticia buena, o mala, me faltas tú para compartirla.
Por las noches me siento en silencio pensando que me cuentas como ha ido tu día, mientras te pongo el piececito. Tu sonríes y se llena la habitación.
A media noche, me despierto para ir al baño y te imagino ahí dormida, con tu pelo largo como si fueses un león.
En los ratos libres guardo vídeos de perritos, comento post de los dinosaurios y de pibuchitos, como si aún lo fuese a leer.
Cada domingo es especial porque hay special jar.
Se me cierran los ojos, me quedo dormido, y no estás enroscada en mi cintura…
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