domingo, 24 de septiembre de 2023

De vuelta a... ¿casa? (La cápsula del tiempo)

(Publicación original 16 de junio de 2023 - Rescatada de la cápsula del tiempo)


 Cualquier lugar es bueno para dejar que las palabras fluyan, saliendo de mi interior, como una tregua pactada, que sabes que será temporal, pero que te aliviará el tiempo suficiente como para dar un paso más (aun no tengo claro en que dirección). 


Y aquí estoy, en mitad de una estación, en un país extraño, rodeado de gente que ni entienden lo que les digo, ni pueden imaginar todo lo que llevo dentro. Quedan aún 40 minutos hasta que salga mi tren. Son apenas las diez de la mañana. Miro al frente y el tejado de la estación me permite ver un cielo azul, un sol que tímidamente calienta mi rostro. Al menos eso lo seguimos compartiendo, seguimos bajo el mismo cielo, vemos las mismas estrellas, la misma luna, el mismo sol. Pero que más da, probablemente tu ni te lo hayas planteado. 





Por megafonía dan anuncios con un idioma ininteligible para mi, ¿estarán diciendo que en el próximo tren te traen a ti? ¿O que si lo cojo volveré hasta tu corazón? 


Hay quien dice que se vive soñando, otros que soñar es gratis, otros que soñar es de necios. ¿Tu que piensas?


Hay quien dice que siempre hay que volver a tu hogar, a tu felicidad, pero los hay que tienen claro que “al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver”.  Y yo, ¿donde vuelvo ahora?


Han sido unos días felices, te he pensado igual pero me has dolido menos. Aunque parecería que todo ha sido un espejismo, porque ahora vuelvo a estar aquí solo, con mi música, y la angustia se arremolina buscando salir en forma de lagrima. ¿Debería abandonar mis canciones? ¿Dejar a un lado los recuerdos?


Por cierto, que estación tan extraña, ya van 20 minutos aquí y aún no ha pasado ningún tren. Mira, ahí viene. Se abren las puertas y la gente se arremolina, unos con prisa por llegar al trabajo, otros con ganas de abrazar a sus seres queridos, hay una pareja joven, ella le estaba esperando en la estación y se abrazan. Y yo aquí, en medio de todo, como si estuviese viéndolo en tercera persona, como si fuese una película de la televisión. El tiempo se congela por un momento. 





¿Por donde iba? Ah si, me cuestiono si debo renunciar a las canciones, fotos, recuerdos… ¿Estás de coña? Son parte de mi, ¿por que arrancar algo que me define? ¿Por la tristeza? Ya se irá… ¿por la nostalgia? Soy realmente afortunado por haber vivido esos momentos. Me temo que ha vuelto a ganar el seguir siendo YO, que podré transformarme, pero en esencia siempre seré aquel chiquillo que te dejaba en tu puerta cada noche y esperaba a que subieses a tu casa, para que nada malo te pasase. El que te abrazaba y te daba calorcito en la tripa cuando tenías tus días malos, aunque me cansase la postura, solo porque sabía que eso te reconfortaba. ¿O te reconforta? No lo sé, cada vez te veo más lejos, te pierdes en la bruma, que cada vez es más espesa. Me temo que empiezo a no saber ni quién ni cómo eres. Yo siempre quise cuidarte y que estuvieses lo mejor posible, pero no supe protegerte de mi mismo. 


Mierda, ya solo le quedan 10 minutos a mi tren y no tengo ni idea cual es mi vagón y mi asiento. Será mejor mirarlo. Este país es un dolor para algunas cosas. Sabes lo que me ocurre siempre que voy de viaje el último día, ¿no? Pues he querido ir al baño de la estación y resulta que hay que pagar para entrar. Yo, valiente de mi, vine solo con la tarjeta de crédito. Cuando me ha ocurrido me has venido a la cabeza. Se que te lo hubiese contado, y se te habría ocurrido una solución. Se que luego nos hubiéramos reído de ello. 


Bueno, te dejo un rato, tal vez en el tren, o en el avión lo retome. Aunque espero que no, porque significará que la tregua ha claudicado. 


Ya sentado en el tren, esto es muy extraño. Verás, cada vagón tiene un número pero no empieza en 1, el mío es el 272!! En el asiento 84. Es gracioso porque los asientos no son juntos, son más bien al estilo película de los años 40, o como el expreso de Hogwarts, hay como cabinas cada una con 6 asientos. Tiene su gracia y es bonito. Tal vez algún día visitemos este país juntos. De nuevo se agolpan las lágrimas…Voy a mirar un poco por la ventana, hay muchos bosques. 


Ha sido gracioso porque en la estación de destino los baños eran igual, asique cogí un Uber y nada más llegar al aeropuerto fui al baño 😂. Recuerdo todas y cada una de las veces que me has acompañado, en los exámenes de la uni, en algún centro comercial, y en varios viajes. Me esperabas pacientemente fuera, nos escribíamos, te hará gracia lo que te voy a decir, pero eso es amor. 


Ya en el avión, es extraño viajar sin ti. Aunque hoy aguanto los envites de la nostalgia con más aguante que en el viaje de ida. ¿Significará algo eso? No lo creo. 


Aquí, mientras surco los cielos de no se muy bien que país, vuelvo a sentirme triste. Hubo un tiempo en que acordarme de ti me daba valor y coraje para seguir luchando. Ahora, pensar en ti me humedece los ojos y me trae desconsuelo, desasosiego. ¿Que estará pasando en mi interior? Hora de bajarse para coger el siguiente vuelo. Tendré mínimo otras 3 horas para pensarlo…

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