¿Te acuerdas aquella vez que al llegar el naranjo había sido derribado por el viento?
Tuvimos que sacar tierra, cuidarle las raíces, traer tierra nueva llena de alimento. Con mucho esfuerzo y juntos lo pusimos en pie de nuevo, enterramos sus raíces para que fuese más sólido, le ayudamos a sostenerse con unas cuerdas para que ganase fuerza.







