Es miércoles, y la alarma de su Apple Watch suena en la mesita de noche un día más. Son las 6:15, y él se incorpora directamente sentándose al borde de la cama. Desde que ella no está, ya no disfruta de su ratito sentado sobre el cabecero, un cabecero que aún sigue ausente, porque tampoco se atreve a seguir decorando sin ella...
La casa apenas ha cambiado, él quiere que todo permanezca teniendo la esencia del hogar que ambos han diseñado juntos, aunque hay detalles que si han cambiado, imperceptibles para alguien que no les conoce, pero significativos para ella si volviese. Se pone de pie, ¿qué sentido tiene estar sentado sobre el cabecero si ella no está en la cama, si ella no está en la casa, o en la cocina preparando el desayuno? Será mejor no pensarlo...
Su rutina se ha vuelto un tanto caótica, pero nunca perdona su vaso de leche con Cola-cao por la mañana.
- Mierda, ya voy tarde.
Ahora su momento es sentado en la cocina, mirando hacia la ventana, y perdiendo la vista en el horizonte mientras sus pensamientos fluyen con rapidez.
Tras desayunar algo, se dirige a la habitación donde se viste. Cada cajón, cada parte del armario, guarda cuidadosamente su hueco, como si la ropa de ella siguiese presente, como si ella tan solo estuviese "en una misión" y su llegada fuese inminente.
Finalmente el coge todas sus cosas, cierra las persianas desde su móvil, y echa un último vistazo en el interior antes de salir hacia el ascensor. Una vez más su ausencia se nota, no hay beso de despedida, ni puede decirle:
- Te quiero. Que tengas un buen día bebé.
Cuando lo piensa se siente extraño, mientras baja en el ascensor que tantas veces utilizaron juntos, como si ahora su vida fuese la de otra persona.
Arranca el coche, y vuelve a notar su ausencia al ver la plaza de garaje, ahora vacía, que antes ocupaba achulín. El viaje de hoy es un viaje algo triste, desde que todo ocurrió él no había viajado todavía a San Agustín de Guadalix. Es un viaje largo, casi 45 minutos, ¿cuántas cosas da tiempo a pensar?
- Pondré un poco de música, Cadena 100.
Eso también le recuerda a ella, y canción tras canción se sume en sus recuerdos. Es curioso, como en menos de una hora tu cabeza puede llegar a pensar en tanto. A veces son recuerdos bonitos, sensaciones que vuelven a tu ser y consiguen estremecerte.
- Siento como si fueras a mi lado, de copiloto, poniendo las canciones, hablándome de cualquier cosa, o tan sólo mirando por la ventana.
El camino, en su mayor parte, es en dirección noreste, lo que a veces permite a esas horas ver un precioso amanecer.
- Tantos años juntos, y nunca vimos un amanecer... Bueno, no importa, nosotros éramos más de dormir hasta tarde y quedarnos juntos en la cama.
- ¿Por qué digo éramos? Todavía somos, todavía siento que a pesar de la distancia me quieres, me piensas, me extrañas...
A veces, el camino, el pensamiento, o no tiene muy claro el qué, hacen que su corazón de repente pegue un vuelco y le invada la angustia. Pero esta vez tiene claro lo que ha sido. Se encuentra en ese momento cruzando la rotonda que da acceso al pueblo, San Agustín de Guadalix, por su zona industrial y de repente se ve trasladado a un momento anterior apenas dos meses y medio antes:
Hola, hoy he visto una historia tuya en Facebook, y llevo todo el día pensando dónde podría ser, no era capaz de identificar ese paisaje aunque sabía que lo había visto antes. Acabo de caer, creo que estás en Santander y voy de camino. Puede parecerte una locura, puede que ahora no quieras verme, pero voy a ir allí y voy a estar esperándote. No me perdonaría jamás no haberlo intentando, eres el amor de mi vida, ahora lo tengo claro... (continúa)