Hola Jefe, ¿como estás pequeño? Te echo mucho de menos, te echamos mucho de menos. Hoy me puse a leer tu cuento y no he podido evitar que se me escapasen algunas lágrimas.
Yo te escogí aquel día caluroso de agosto, pensé que cuidarías de Tota hasta que yo pudiese vivir con ella y tomar tu relevo. Nunca imaginé que pasaría esto, y tendrías que volver a cuidarla de nuevo por mí.
¿Estás bien? Yo sé que no he hecho las cosas como debería, y es una mochila que llevo sobre mi espalda. Estoy intentado aprender de todos mis errores, pero no puedo evitar recordar muchos de ellos y ponerme muy muy triste, me duelen muchas cosas que hice mal, a veces hasta se me clava muy dentro. Te cuento esto por dos cosas, la primera, porque tengo miedo de que por mis errores tu ya no estés pudiendo cuidar de Tota todas las noches, que por mi culpa ya no te abrace ni estés en su cama. La segunda, porque necesito que me ayudes, necesito que recuerdes a Tota todos los buenos momentos que hemos pasado juntos, al principio los 4, Tota, el Peque, tú y yo, y luego con el Avorito, Arlo, el GuaGuaGuaGua y hasta Baby Yoda.
Necesito que se cure, pero también necesito que no me olvide, que no olvide todos los momentos bonitos juntos y que quiera volver a mi lado, cuando todo esté en su sitio y seamos capaces de hacer de lo nuestro un vínculo fuerte. Yo por mi parte he hecho todo lo que debía hacer, y sigo aprendiendo de mis errores. Estoy preparándome para cuando volváis, cada noche será una fiesta por poder pasarla con vosotros.
El peque te echa mucho de menos, ya sabes lo gruñón que se pone. Dice que eres su mejor amigo y ya no le quieres. Está claro que en lo de gruñón y en ser un dramas ha salido a mí. Aún así siempre quiere que le coja como a un bebé como tú hacías, y te recordamos cada día, junto a Arlo y a Güo Güa.
El Avorito está contento porque últimamente estoy teniendo que ir mucho a algunas bases militares, y le traigo fotos de “juguetes” como él lo llama. Creo que se hace el fuerte, pero le gustaría poder abrazaros y haceros “bombas” como hacía siempre.
El grandechín sigue siendo un mimosín, casi cada noche me obliga a abrazarle, y cuando no lo hago me recuerda que tiene una nota de Tota que me obliga a hacerlo.
Ya te contaré mas cosas de tus hermanos. Cuida de Tota por fa, necesito que esté fuerte, y que sonría como solo ella sabe hacerlo. Nos echo mucho de menos, pero te prometo que estoy aprovechando cada minuto de vuestra ausencia para tratar de aprender, y ser cada día un poquito mejor.
Un abrazo fuerte. Te debo unas cuantas pizzas 🍕
Fdo: El Guarrón
No hay comentarios:
Publicar un comentario