martes, 16 de mayo de 2023

Capítulo 1: Avenida de Levante

A las 22:00 de un lunes cualquiera él sale del gimnasio con el corazón a mil por hora, pero no por el ejercicio exigente y duro, sino por la esperanza de encontrar algún signo de ella en la que ahora es su nueva ciudad. 


Cada lunes y miércoles él recorre los 22km en coche que separan su casa y el centro de entrenamiento. El camino de ida es como un hervidero de emociones, a veces canta sus canciones, a veces Ana Mena, que tanto le gusta a él ahora y que se imagina compartiendo con ella en un concierto. A veces se le saltan las lagrimas, pero él es fuerte y se recompone al minuto. 


La salida 17 de la A-3 en dirección Valencia, nunca duda, nunca vacila, sabe que es ahí, pero no por costumbre, sino porque se siente más cerca de su hogar: ella


Y es que a partir de ese momento siente como el lazo de sus corazones se acorta, de decenas de kilómetros a apenas cientos de metros. Él sabe que durante el tiempo que permanecen cerca, sus corazones se re-sincronizan, y aunque pasen el resto de la semana lejos, siguen latiendo al unísono


Él es distraído, pero a pesar de eso en cuanto pasa de la primera rotonda comienza a buscar alguna señal, su coche azul, su rostro sonriente, algo de ella. Y es que piensa que ella de alguna manera quiere estar presente en él, y que algún día cruzarán sus miradas porque ella le estará buscando. 


Pero hoy vuelve a no ser el día. ¿Tal vez él no se haya fijado bien? A menudo le ocurre que mira sin ver… 

- Espero que no, bueno, aún queda la vuelta. 


Y ahí está, nada más salir siempre mira a los dos lados de la calle, otra vez buscando el azul. Se dirige hacia su coche blanco y mira en el parabrisas, recuerda aquella vez que ella le dejó un kinder bueno ahí colocado. Se monta, esta vez tiene los sentimientos a flor de piel y no es capaz de contener una lágrima. Arranca y se dirige despacio hacia la salida del municipio, fijándose en cada coche, cada persona que cruza un paso de cebra, pero nada. ¿Tal vez el miércoles?


Al llegar a casa se ducha, cena, recoge. Toma su infusión en las tazas que comparten, imaginando que ella lo hace en la suya. Una vez en la cama busca su conversación, y le escribe “Buenas noches pequeña, te quiero 👼🏻💙🐳. Pero un día más no lo envía, se limita a borrarlo y a tratar de dormir, con el recuerdo de tantos momentos bonitos vividos, y la esperanza de volver a dormir abrazados. 






No hay comentarios:

Publicar un comentario