Estábamos en invierno y esto es Madrid, y yo no estoy.
Rozando el inicio de la primavera, un 7 de marzo,
sin embargo nada florece, todo se marchita.
Vas de un lado a otro de mi nombre,
yo perdido, sin saber la tormenta que se avecina.
Llego a casa, y tú no estás. Yo cierro la puerta,
cierro la ventana, apago todas las luces.
¿Cómo pretendo que así entre la luz y te traiga de vuelta?
Ahora, yo odio este mundo frío como el invierno,
y la forma en que llenas la habitación vacía.
Odio cada 7 de cada mes,
hasta que vuelvas aquí,
hasta que ya no haga frío,
hasta que la habitación la llene tu sonrisa en lugar de tu ausencia.
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