domingo, 28 de mayo de 2023

Llueve en mi corazón

 Hoy las palabras salen como un torrente de agua, y no soy capaz de cuidarlas como otras veces. Supongo que me siento como el tiempo, como si una tormenta estuviese en mi interior queriendo aflorar por donde sea.


Tampoco quiero ocultarlo ni tiene sentido no escribir hoy si me apetece. Al fin y al cabo cuando comencé a escribir todo lo que pasaba por mi cabeza, lo hice buscando mostrar lo que sentía, reflexionar, avanzar, y además poder compartirlo contigo si algún día decidías volver. 


Hoy me niego a creer que tú y yo no podemos estar juntos, me niego a creer que no podamos arreglar las cosas, que no seamos compatibles, que no podamos superarlo, que no te pueda volver a hacer mucho mas bien que mal. 


Y me niego, porque han sido 4 meses malos (ahora ya van 7), frente a 9 años en los que, bien es cierto que hay mucho margen de mejora, pero también lo es que lo bueno ha superado siempre a lo malo, y siempre hemos sabido crecer juntos. 


No paro de pensar en nosotros, cuando estudiábamos juntos, con sus momentos de risa, sus momentos de nervios, como nos apoyábamos y entre los dos entendíamos las cosas, como a veces nos peleábamos, pero acabábamos abrazándonos. Si tú te rendías yo te empujaba, si lo hacía yo eras capaz de llevarme a hombros si hacía falta. Las cientos de horas de tutorías, de preparación de prácticas. ¿Recuerdas el TFG? Siempre me sentiré orgulloso de que lo sacásemos juntos. 


Nuestra recompensa de perrito y palomitas, las noches de sábado con nuestra pizza, nuestra película y la gente. A veces en el coche, a veces en mi casa, y las ultimas veces en nuestro hogar. 


¿Recuerdas cuando nos acompañamos a las entrevistas? Yo recuerdo cuando viniste a llevarme a una en Airbus, pero también cuando yo te acompañe a una en las torres de Madrid. Juntos vencíamos siempre todos los nervios. 


Son tantas cosas buenas, que no me caben aquí todas. Acompañarte a ver a tu abuela al hospital, que tú vinieses a ver a la mía. Jugar a las cartas, a los gatitos, nuestras siestas en mi cama de 90 bien juntitos. Poder siempre contarte todo porque eres mi mayor apoyo, y yo el tuyo. Llegar a casa y ponernos al día, se me olvidaba todo y tu carita sonreía con solo verme. 


Los conciertos de Zahara, de Belly, aquel en la azotea del Riu. Pablo en Madrid, en Granada, Dani Martin pasados por agua en Tordesillas. 


Me niego a que todo eso quede anestesiado, oculto, sin valor. Es tanto, tantísimo, y tan bonito y tan grande. Es algo que podemos tener, y que me niego a que nadie nos lo arrebate.


Aprendamos de los errores, creciendo y haciéndonos fuertes, pero también dejemos que dejen de doler, y centrémonos en todo lo bueno, que hay mucho.


Fundámonos en un abrazo, juntos podemos, tú lo sabes y yo lo sé. Juntos podemos vencer cualquier cosa que se nos interponga. Yo voy a poner todo de mi parte. Deja que aprenda a cuidarte de nuevo, deja que sepa cómo tratar con todo esto, estoy dispuesto a aprender, para poder ser un apoyo, para poder darte lo mejor de mi. 


Ahora el torrente de palabras dentro de mi ha parado, ahora que caen lagrimas y no están tus manos para secarlas. 


Solo me queda decirte que por favor no olvides todo lo bueno que hay en ti, en mi, en nosotros. 


Siempre te querré. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario